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Smart Shelters, Smart Foundation

January 21, 2010

Lo “inteligente” de Smart Shelter Foundation (lo que traducido al español se aproxima a  Fundación de Refugio Inteligente), yace tanto en sus métodos constructivos como en su modelo de organización no lucrativa. A día de hoy existe un gran número de ONGs fundadas por arquitectos que trabajan para mejorar las condiciones de comunidades desfavorecidas en el mundo, construyendo colegios, viviendas y otras estructuras de primera necesidad. Pero lo que distingue a Smart Shelter Foundation de las demás hace que su aportación sea más inmediata, eficiente y duradera.

“Tenemos una política de zero gastos y trabajamos de manera voluntaria. Además, a nuestros espónsors les informamos sobre el estado del proyecto de una manera muy personalizada, y eso hace que confíen en nosotros,” cuenta Martijn Schildkamp, fundador de la organización.

Y es que Martijn es la fundación, en cuanto a personal fijo. El joven arquitecto holandés es un nómada conducido por su doble pasión: la arquitectura humanitaria. Desde que empezó en el 2005 construyendo casas post-tsunami en el este de Sri Lanka, Martijn traslada su hogar al país a donde le llaman, ejecutando su labor de manera local y totalmente personalizada.

“No recibo un sueldo; me mantengo haciendo consultoría para otras organizaciones. Así que 100% del dinero recaudado va a los proyectos. ¡Tal vez algo único en el mundo!”

Las inciativas de la fundación, en cambio, son de autoría numerosa. Siempre en colaboración con una entidad local, SSF cuenta con la participación y responsabilidad de la comunidad, entrenando a trabajadores locales e involucrando a los miembros del pueblo en todas las fases del proyecto.

En la pequeña aldea de Vellalapatty en el estado de Tamil Nadu al sur de India, un jardín de infancia tuvo que cerrar despues de que un incendio devastador en 2004 en un colegio con techo de paja (un material tradicional pero altamente inflamable) llevara a que el gobierno local prohibiera instalaciones con este material. SSF tomó la oportunidad para crear un espacio seguro y estimulador para los niños, y que a la vez sirviera de ejemplo de construcción alternativa: resistente, ecológico y económico.

Utilizaron el sistema de SMBs (Stabilized Mud Blocks), o bloques de barro estabilizados, que se produjeron in situ con una prensa especial (Mardini Press) manejada por seis personas de la aldea a quienes entrenaron para la tarea. Además de una pequeña parte de cemento y agua, los bloques están hechos apartir de materiales reutilizados y aprovechados, como la tierra excavada para los cimientos de la estructura, que suele terminar en vertederos ilegales, y polvo resídual de canteras, que a diferencia de arena, resulta 6 veces más barato y no contribuye a el agotamiento de ese recurso natural.

Crearon cuatro tipos de bloques para las diferentes partes de la estructura y sellaron las juntas rellenandolas con un mortero de barro muy fino y después puliendo la superficie. El resultado no solo era atractivo, sino perfectamente impermeable, eliminando la necesidad de aplicar la típica capa de yeso. Abstenerse del método tradicional de construir con ladrillos cocidos, cemento y yeso les ahorró un 30% en gastos, principalmente por la reutilización de tierra y polvo de cantera, por el empleo de trabajadores locales para producir los bloques.

“Generalmente, las aldeas contribuyen un 30% al coste total del proyecto, en forma de la reutilización de materiales locales y edificios antiguos, mano de obra, y financiación cuando posible. Si no se responsabilizan por una parte, no se sentirán vinculados al proyecto y por lo tanto no lo podrán mantener en el futuro. De esta manera, las responsabilidades más importantes permanecen arraigadas en la comunidad.”

Mas allá de construir de manera inteligente, lo que hace SSF es innovar en las maneras de transferir esa tecnología a personas en países en dessarrollo, ortogándoles las herramientas necesarias para construir su propio futuro.

El proyecto que mejor lo ilustra es el que tuvo lugar en su siguiente destinación: Nepal, uno de los países más pobres del mundo afectado periódicamente por grandes terremotos. Por falta de recursos y conocimientos constructivos, muchos edificios sufren daños estructurales y no son reparados, poniendo en peligro las vidas de familias en sus casas y las de los niños en los pocos colegios que existen.

Cuando la organización local SEED (Social, Educational and Environmental Development), situada cerca de la ciudad de Pokhara, contactó con SSF después de que colapsara uno de los colegios de la zona, a Martijn se le ocurrió una idea para la construcción de la nueva escuela. Además de entrenar a trabajadores locales e implementar una serie de medidas preventivas frente a los seismos, utilizaron la superfiecie del edificio a modo de cartelera, pintando las instrucciones, medidas técnicas e incluso información de contacto de SSF para pedir asistencia. Esta visualización hace que los miembros de la comunidad tengan un acceso directo a esta información y que luego pueden aplicar a sus propias viviendas. Un método didáctico e ingenioso que consigue transferir el conocimiento y que perdure en el tiempo.

Las medidas de prevención incluyeron:

– Que la longitud del edificio no superara tres veces su anchura

– Reforzar el edificio (con vigas de hormigón armado) en cinco distintos niveles horizontales

– Que el tejado estuviera firmemente sujeto a las vigas superiores

– Que las puertas abran hacia fuera en caso de una salida de emergencia

– En el caso de acceso de transporte, utilizar bloques huecos de cemento, reforzados con baras de acero

– En el caso contrario, se utilizan piedras de montaña fijadas con mortero de cemento

“En todos los proyectos introducimos soluciones técnicas ecológicas y duraderas que son asequibles para las comunidades más pobres. En el caso de Nepal, reutilizamos lo máximo posible. Prácticamente podíamos transformar un colegio antinguo en uno nuevo.”

La próxima parada para SSF es Indonesia, donde han solicitado su ayuda para construir casas, hospitales y colegios resistentes a los terremotos que frecuentemente sacuden a la zona. Martijn dice que el gran objetivo es crear un centro de enseñana para asistir y promover la implementación de métodos constructivos alternativos y sostenibles.

¿Cuál ha sido el mejor “antes y después” que has presenciado como resultado de tus esfuerzos?

“Nuestro mayor logro ha sido la asociación con la fundación SEED. Se han convertido en una pieza clave en todo el distrito de Kaski en Nepal, concienciando al público sobre terremotos y técnicas constructivas de prevención. Les proporcionamos soporte técnico cuando lo necesitan, pero cada vez son más independientes.

“Pero tal vez el mejor cumplido vino de la aldea Syastri, donde construimos una escuela el año pasado. Al tener las especificaciones constructivas pintadas sobre la fachada, ellos orgullosamente lo llaman un “edificio científico”.

SSF fue finalista de los premios Index 2009, el premio de diseño más grande del mundo, bajo la temática es “Diseño para mejorar la vida”.  Continúa en Indonesia, en la isla de Sumatra, donde hace tress meses un terremoto arrasó con 180,000 viviendas.

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